Azoro

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Igual los libros que las coladeras...
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domingo, 24 de junio de 2007

Remedio casero, necesario para ahuyentar aquellos ruidos taciturnos...

-Acabas de escuchar el libro.

-...no el libro, sino algunas de sus líneas escritas.

- Acabas de escuchar algunas de las líneas escritas del libro.

-...no algunas de sus líneas escritas, sino mi voz muerta.

-Acabas de escuchar tu voz muerta.

-...no mi difunta voz, sino de improvisto lejana, mi voz sin eco, de timbre blanco.

-Acabas de escuchar el alba.

-...no el alba, sino el destierro de un resplandor extraño.

-Acabas de escuchar la queja repercutida por el espacio de un resplandor extraño, ridiculizado.

-...no un resplandor autónomo, sino la queja repercutida de un resplandor sacrificado, sino la sombra cautiva de una claridad soberana, inseparable de la eternidad.

-Acabas de escuchar la noche.

-...no la noche, sino el vacío receptivo en torno a una estrella; algunas claras frases desprendidas sin ruido de la estrella.