La escritura entraña, indudablemente, vasta cantidad de preguntas para quien la ejerce. Desde el misterio de un espacio aparentemente vacío, hasta el eco que llega de las letras desbordantes.
(El libro, me decía un sabio por el que siento sincero respeto,
encierra un rostro al que, al escribir,
atribuimos sus arrugas.
"El más antiguo libro es la más pura cara.
Y añadía: "No pienses que el libro, que tampoco está excento
de enfermedades, desaparece con el libro. Muere únicamente
en su filigrana. Y sabemos que a nosotros corresponde ir a buscarlo
más allá, donde nos restituye nuestro universo escrito".
También decía: "El lago está en la cumbre de todo poderío,
pues domeña los reflejos que le obsesionan. LO MISMO EL LIBRO,
CUANDO SE HACE OÍR, BEBER".)
Edmond Jabés, El Libro de las preguntas Vol II.
Hallé, en alguna de las tantas facetas de Octavio Paz, una gran simetría de mascaradas: al primer escritor le corresponde la elaboración del poema (texto), pero es el segundo escritor al que le corresponde la fatiga de revisar lo escrito y demolerlo.
("Pensar, incluso así, es actuar. Sólo en el devaneo absoluto,
donde no interviene nada activo, donde por fin hasta nuestra
conciencia de nosotros mismos se atolla en un lodo -SÓLO AHÍ,
EN ESE TIBIO Y HÚMEDO NO-SER, la renuncia a la acción
puede lograrse competentemente.
No querer comprender, no analizar... Verse como se ve
la naturaleza; mirar sus impresiones como se mira
un campo- en eso consiste la sabiduría.")
Fernando Pessoa, Libro del desasociego.
Entonces, cuando anochece el umbral de lo escrito; la pluma se levanta indecisa con afán de llenarlo todo. ¿Esto querría decir que la escritura es inmediata, fija, fosilizada? ¿Querría decir que la escritura cerca su perímetro?
("La realidad que revela la poesía y que aparece detrás del lenguaje
-esa realidad visible sólo por la anulación del lenguaje en que consiste
la operación poética- es literalmente insoportable y enloquecedora.
Al mismo tiempo, sin la visión de esa realidad ni el hombre es hombre
ni el lenguaje es lenguaje. La poesía nos alimenta y nos aniquila, nos da la
palabra y nos condena al silencio. Es la percepción NECESARIAMENTE
MOMENTÁNEA (no resistiríamos más) del mundo sin medida que un día
abandonamos y al que volvemos al morir.")
Octavio Paz, El mono gramático.
La herida que no cesa, la interrogante en la garganta, son muestra del pequeño espectro en que mi obra inventa la manera de fugarse de sí misma -y de mí mismo-.
sábado, 12 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
De vuelta...
Han trancurrido aproximadamente 186 días desde mi último texto en esta suerte de despojo. Debo confesar que de ahora en adelante mi dinámica será un tanto diferente.
He dejado de ser el otro (o el mismo); y tanta impresición me dió la facultad de oleaje.
Mi labor próxima consiste, en volver mi ensueño de paseante al jardín melancólico, de seda. Mis días nublados en los ojos del suelo. En dar tiempo a mi muerte y que aprenda a morir.
He dejado de ser el otro (o el mismo); y tanta impresición me dió la facultad de oleaje.
Mi labor próxima consiste, en volver mi ensueño de paseante al jardín melancólico, de seda. Mis días nublados en los ojos del suelo. En dar tiempo a mi muerte y que aprenda a morir.
martes, 7 de agosto de 2007
Imaginario público.
Para intentar decir mi caminar, asumo la palabra inoportuna (arrítmica) del viaje.
martes, 17 de julio de 2007
Para quienes lo piensan mejor dramaturgo...
PREGUNTAS
¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?
¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!¡Y espero con ansiedad la respuesta!
Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.Si pasas hambre, no puedo darte de comer.Así que estoy como fuera del mundo,perdido, como si te hubiese olvidado
¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?
¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!¡Y espero con ansiedad la respuesta!
Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.Si pasas hambre, no puedo darte de comer.Así que estoy como fuera del mundo,perdido, como si te hubiese olvidado
lunes, 16 de julio de 2007
Hoy
Ahora, entrado en madrugada y nostalgias, tuve un horrendo deseo de iniciar una revisión de mis pasos. No logré detenerme, y decidí ahondar en amores antiguos; en corazonadas erradas y mi triste caída en la evidente trampa de haber pensado: "toda poesía es, en sí, amorosa". Tuve 15 años, y me leí reinventando mi propio Neftalí, tal vez con 17 o 21 poemas; era incierto. Tomé una pluma, y mi primera obra maestra tuvo un halo de mediocridad que todavía ronda mi sombra.
Yo te nombro,
Cada mañana el despertar sin conocerte aún,
Pronuncio cada una de las letras de tu nombre,
Que no sé si me es dado o si lo busco.
Escudriño cada una de las formas,
Aquellas formas en que te imagino,
Siempre libre y fugaz,
Como el cometa,
Que sólo cruza el cielo para prolongar su estela.
Esperaré pacientemente,
Como espera la noche a la mañana,
A que me permitas cruzar esa frontera,
Que delimita los afectos de tu vida,
Al terminar con esa espera,
Andaré los senderos que conforman tu alma,
Hasta encontrar ese camino,
Que me permita finalmente,
Despertar ese amor que tristemente aguardas...
Y se hizo mi aventura poética, contaminada de adverbios, con pésimas analogías y anáforas prescindibles.
Hoy, comencé preguntándome por mi talento y concluí en mi incompetencia. No he cambiado realmente desde mi encuentro con Pablito, salvo que me hizo falta la virtud para desentrañar un amor dubitativo.
Ahora, sigo pensando en amor y poesía, leo a Ceslaw Milosz y recito: "Mi voz siempre careció de plenitud, me gustaría dar una acción de gracias diferente".
Hoy, se cumplen seis años de inconstancia, de irreverencia, de vulgaridad. Seis años siendo cada día más irritante, de un profundo repudio por los siglos de Oro. De haber escrito mi primer poema, y de ser además un mal poeta.
Yo te nombro,
Cada mañana el despertar sin conocerte aún,
Pronuncio cada una de las letras de tu nombre,
Que no sé si me es dado o si lo busco.
Escudriño cada una de las formas,
Aquellas formas en que te imagino,
Siempre libre y fugaz,
Como el cometa,
Que sólo cruza el cielo para prolongar su estela.
Esperaré pacientemente,
Como espera la noche a la mañana,
A que me permitas cruzar esa frontera,
Que delimita los afectos de tu vida,
Al terminar con esa espera,
Andaré los senderos que conforman tu alma,
Hasta encontrar ese camino,
Que me permita finalmente,
Despertar ese amor que tristemente aguardas...
Y se hizo mi aventura poética, contaminada de adverbios, con pésimas analogías y anáforas prescindibles.
Hoy, comencé preguntándome por mi talento y concluí en mi incompetencia. No he cambiado realmente desde mi encuentro con Pablito, salvo que me hizo falta la virtud para desentrañar un amor dubitativo.
Ahora, sigo pensando en amor y poesía, leo a Ceslaw Milosz y recito: "Mi voz siempre careció de plenitud, me gustaría dar una acción de gracias diferente".
Hoy, se cumplen seis años de inconstancia, de irreverencia, de vulgaridad. Seis años siendo cada día más irritante, de un profundo repudio por los siglos de Oro. De haber escrito mi primer poema, y de ser además un mal poeta.
No seré yo quien llame a los bomberos...
QUIEN SE ARRANCA EL CORAZÓN DEL PECHO...
Quien se arranca el corazón del pecho en la noche, quiere alcanzar la rosa.Suya es su hoja y su espina,a él le deposita la luz en el plato,a él le llena los vasos de aliento,a él le susurran las sombras del amor.Quien se arranca el corazón del pecho hacia la noche y lo lanza a lo alto,ése no yerra el blanco,ése lapida la piedra,a él le suena la sangre del reloj,a él le quita su hora con un golpe el tiempo de la mano:él puede jugar con pelotas más bellasy hablar de ti y de mí.Versión de Jesús Munárriz
Quien se arranca el corazón del pecho en la noche, quiere alcanzar la rosa.Suya es su hoja y su espina,a él le deposita la luz en el plato,a él le llena los vasos de aliento,a él le susurran las sombras del amor.Quien se arranca el corazón del pecho hacia la noche y lo lanza a lo alto,ése no yerra el blanco,ése lapida la piedra,a él le suena la sangre del reloj,a él le quita su hora con un golpe el tiempo de la mano:él puede jugar con pelotas más bellasy hablar de ti y de mí.Versión de Jesús Munárriz
domingo, 15 de julio de 2007
Felicidades Marian
Te miro con asombro
y me descubro con sorpresa
después de haberte
arrebatado un parpadeo.
Te oigo en los vuelos
alevosos de las voces sin piel,
en las rutas del mar,
bailando entre los surcos
de sus labios.
El mar te nombra, en cada
rompimiento deshace tu faz
y te devuelve entre sus manos.
Naces de un vivir subalterno,
tu sangre es cosquilleo
que exhala la futilidad en
el misterio de dar vida,
sin importar las otras vidas.
y me descubro con sorpresa
después de haberte
arrebatado un parpadeo.
Te oigo en los vuelos
alevosos de las voces sin piel,
en las rutas del mar,
bailando entre los surcos
de sus labios.
El mar te nombra, en cada
rompimiento deshace tu faz
y te devuelve entre sus manos.
Naces de un vivir subalterno,
tu sangre es cosquilleo
que exhala la futilidad en
el misterio de dar vida,
sin importar las otras vidas.
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