Azoro

Azoro
Igual los libros que las coladeras...

lunes, 15 de junio de 2009

Cimientos.

'Heidegger sostiene que el hombre es un ser para la muerte; todo poeta, sin embargo, crea la resurrección, entona ante la muerte un hurra victorioso.'
José Lezama Lima.
Ensayo líneas y mareas
Mis manos
Gruta donde ofició su forma la memoria
Urdimbre del destierro
Follaje atributos y signos
Nada
Herida
Ínsula
Un musgo en el desierto
que respira

lunes, 8 de diciembre de 2008

Tres poemas de amor desde un tintero afónico...

I

Más que por la A de amor estoy por la A

de asma, y me ahogo

de tu no aire, ábreme

alta mía única anclada ahí, no es bueno

el avión de palo en el que yaces con

vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro

de las que ya no estás, tu esbeltez

ya no está, tus grandes

pies hermosos, tu espinazo

de yegua de Faraón y es tan difícil

este resuello,

tú me entiendes: asma

es amor.



Rojas, Gonzalo, Asma es amor.

II

5 (Retrato hablado de la fiera)

Debe el amor vencer,

vencerlo todo.

La muerte y la cursilería.

Vence a los leones locos el amor,

lo vence todo.

La sintaxis,

los corchos apretados,

el tránsito y las úlceras.

Y vence la desgracia del ratón sin muelas,

la miseria del diente sin castores,

la del castor y el diente sin carpintería.

Todo lo vence, compañeros,

vence a la muerte, ciudadanos,

porque es la muerte él mismo.

Eduardo Lizalde, El tigre en la casa.

III

Extiendes horizonte

y marchas


Sabes que cada paso

aligera tu sombra


Piensas en los pájaros

que de pronto

Inesperados

Dan a los techos

su fracción de cielo

¿Cómo viven las aves la distancia?

Andrés Avelino Herrera Sánchez, Cuaderno de viajes.

martes, 1 de julio de 2008

Es difícil precisar el momento de una cosa...

Tus ojos siguen

el bosquejo

(Pincel atento

al punto de la espera)

Tienden su vista

a la deriva

(Lienzo

Ocaso donde

mundos sin nombre

vierten su impaciencia)

Fijan de pronto

una presencia

(Trazo en que

son posibles

las fronteras)

Brota la noche

Algunos claros

La soledas asoma interminable

lunes, 9 de junio de 2008

Si, por pensar soy, es infinita mi soledad.

Esto sería más que memoria:

Viajar entre baúles
sin los retrasos y los cementerios

De un párpado a otro
Toda la fé/ Toda la furia

Y la falalidad que avanza
en un cuarto ceniza...

Las manos
los pies lluviosos
que pasan con el aire

Cuerpo marea
Cuerpo de mar descalzo en la garganta

domingo, 25 de mayo de 2008

Con los ojos pesados por el sueño...

La escritura amorosa es, a mi parecer, una de las más socorridas a lo largo de las literaturas. Cuestionarla conlleva algunas implicaciones.
El planteamiento de un discurso amoroso puede desplegarse desde las palabras que el "escritor" elije para expresar aquello que "siente". Sin embargo, ese sentimiento no puede alojarse en su escritura. Según Roland Barthes, la imposibilidad de la escritura amorosa estriba en su ilusión de expresividad, una contingencia engañosa en torno a los efectos del lenguaje. Considerar cada palabra empequeñecida en razón de la magnitud de lo que se quiere decir supone, para el enamorado, el desafío último al imaginario amorso. Al intentar desbordar por cada poro de la página el oleaje de sus deseos, el amante araña significados usulmente infértiles. Jorge Luis Borges afirmó en su Arte poética que los libros son sólo ocasiones para la poesía. ¿Puede la poesía (visitante ocasional de las editoriales), en su condensación, convertirse en guarida de quien ama?

lunes, 19 de mayo de 2008

De lunes todo el año...

Últimamente, mientras paseo por ciertas calles, me encuentro con los recovecos citadinos. Espacios donde lo inherte se alza inmemorable. Pequeñas máculas que saltan a la vista, islas sitiadas por colores.

Mis desencuentros, en cambio, oscilan por las avenidas. Cuando mis pasos no se alargan y el segundero me derrumba. Es cierto, los pies han sido mi vínculo visible con la tierra.
Del cielo no sé que decir, en las ciudades, me es imposible despegar la vista de los muros.

Ars poética.

Yo nunca tuve anhelos
de motorización,
es más, nunca pedí a mis padres
un vehículo,
hasta la bicibleta me aburría,
me limité a mis pies,
a mi sentido del cansancio.
Nunca he viajado rápido,
pero he viajado,
mis huesos cambian de dolor
cada cien metros
y nadie sabe como yo qué es un kilómetro.

(Fabio Morábito, De lunes todo el año)

sábado, 12 de abril de 2008

...el sagrado instinto de no tener teorías... (Poética íntimísima)

La escritura entraña, indudablemente, vasta cantidad de preguntas para quien la ejerce. Desde el misterio de un espacio aparentemente vacío, hasta el eco que llega de las letras desbordantes.

(El libro, me decía un sabio por el que siento sincero respeto,
encierra un rostro al que, al escribir,
atribuimos sus arrugas.

"El más antiguo libro es la más pura cara.

Y añadía: "No pienses que el libro, que tampoco está excento
de enfermedades, desaparece con el libro. Muere únicamente
en su filigrana. Y sabemos que a nosotros corresponde ir a buscarlo
más allá, donde nos restituye nuestro universo escrito".

También decía: "El lago está en la cumbre de todo poderío,
pues domeña los reflejos que le obsesionan. LO MISMO EL LIBRO,
CUANDO SE HACE OÍR, BEBER".)

Edmond Jabés, El Libro de las preguntas Vol II.



Hallé, en alguna de las tantas facetas de Octavio Paz, una gran simetría de mascaradas: al primer escritor le corresponde la elaboración del poema (texto), pero es el segundo escritor al que le corresponde la fatiga de revisar lo escrito y demolerlo.
("Pensar, incluso así, es actuar. Sólo en el devaneo absoluto,
donde no interviene nada activo, donde por fin hasta nuestra
conciencia de nosotros mismos se atolla en un lodo -SÓLO AHÍ,
EN ESE TIBIO Y HÚMEDO NO-SER, la renuncia a la acción
puede lograrse competentemente.

No querer comprender, no analizar... Verse como se ve
la naturaleza; mirar sus impresiones como se mira
un campo- en eso consiste la sabiduría.")

Fernando Pessoa, Libro del desasociego.

Entonces, cuando anochece el umbral de lo escrito; la pluma se levanta indecisa con afán de llenarlo todo. ¿Esto querría decir que la escritura es inmediata, fija, fosilizada? ¿Querría decir que la escritura cerca su perímetro?

("La realidad que revela la poesía y que aparece detrás del lenguaje
-esa realidad visible sólo por la anulación del lenguaje en que consiste
la operación poética- es literalmente insoportable y enloquecedora.
Al mismo tiempo, sin la visión de esa realidad ni el hombre es hombre
ni el lenguaje es lenguaje. La poesía nos alimenta y nos aniquila, nos da la
palabra y nos condena al silencio. Es la percepción NECESARIAMENTE
MOMENTÁNEA (no resistiríamos más) del mundo sin medida que un día
abandonamos y al que volvemos al morir.")

Octavio Paz, El mono gramático.

La herida que no cesa, la interrogante en la garganta, son muestra del pequeño espectro en que mi obra inventa la manera de fugarse de sí misma -y de mí mismo-.

lunes, 7 de abril de 2008

De vuelta...

Han trancurrido aproximadamente 186 días desde mi último texto en esta suerte de despojo. Debo confesar que de ahora en adelante mi dinámica será un tanto diferente.

He dejado de ser el otro (o el mismo); y tanta impresición me dió la facultad de oleaje.

Mi labor próxima consiste, en volver mi ensueño de paseante al jardín melancólico, de seda. Mis días nublados en los ojos del suelo. En dar tiempo a mi muerte y que aprenda a morir.

martes, 7 de agosto de 2007

Imaginario público.

Para intentar decir mi caminar, asumo la palabra inoportuna (arrítmica) del viaje.

martes, 17 de julio de 2007

Para quienes lo piensan mejor dramaturgo...

PREGUNTAS
¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?
¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!¡Y espero con ansiedad la respuesta!
Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.Si pasas hambre, no puedo darte de comer.Así que estoy como fuera del mundo,perdido, como si te hubiese olvidado

lunes, 16 de julio de 2007

Hoy

Ahora, entrado en madrugada y nostalgias, tuve un horrendo deseo de iniciar una revisión de mis pasos. No logré detenerme, y decidí ahondar en amores antiguos; en corazonadas erradas y mi triste caída en la evidente trampa de haber pensado: "toda poesía es, en sí, amorosa". Tuve 15 años, y me leí reinventando mi propio Neftalí, tal vez con 17 o 21 poemas; era incierto. Tomé una pluma, y mi primera obra maestra tuvo un halo de mediocridad que todavía ronda mi sombra.

Yo te nombro,
Cada mañana el despertar sin conocerte aún,
Pronuncio cada una de las letras de tu nombre,
Que no sé si me es dado o si lo busco.
Escudriño cada una de las formas,
Aquellas formas en que te imagino,
Siempre libre y fugaz,
Como el cometa,
Que sólo cruza el cielo para prolongar su estela.
Esperaré pacientemente,
Como espera la noche a la mañana,
A que me permitas cruzar esa frontera,
Que delimita los afectos de tu vida,
Al terminar con esa espera,
Andaré los senderos que conforman tu alma,
Hasta encontrar ese camino,
Que me permita finalmente,
Despertar ese amor que tristemente aguardas...

Y se hizo mi aventura poética, contaminada de adverbios, con pésimas analogías y anáforas prescindibles.
Hoy, comencé preguntándome por mi talento y concluí en mi incompetencia. No he cambiado realmente desde mi encuentro con Pablito, salvo que me hizo falta la virtud para desentrañar un amor dubitativo.

Ahora, sigo pensando en amor y poesía, leo a Ceslaw Milosz y recito: "Mi voz siempre careció de plenitud, me gustaría dar una acción de gracias diferente".

Hoy, se cumplen seis años de inconstancia, de irreverencia, de vulgaridad. Seis años siendo cada día más irritante, de un profundo repudio por los siglos de Oro. De haber escrito mi primer poema, y de ser además un mal poeta.

No seré yo quien llame a los bomberos...

QUIEN SE ARRANCA EL CORAZÓN DEL PECHO...
Quien se arranca el corazón del pecho en la noche, quiere alcanzar la rosa.Suya es su hoja y su espina,a él le deposita la luz en el plato,a él le llena los vasos de aliento,a él le susurran las sombras del amor.Quien se arranca el corazón del pecho hacia la noche y lo lanza a lo alto,ése no yerra el blanco,ése lapida la piedra,a él le suena la sangre del reloj,a él le quita su hora con un golpe el tiempo de la mano:él puede jugar con pelotas más bellasy hablar de ti y de mí.Versión de Jesús Munárriz

domingo, 15 de julio de 2007

Felicidades Marian

Te miro con asombro
y me descubro con sorpresa
después de haberte
arrebatado un parpadeo.

Te oigo en los vuelos
alevosos de las voces sin piel,
en las rutas del mar,
bailando entre los surcos
de sus labios.

El mar te nombra, en cada
rompimiento deshace tu faz
y te devuelve entre sus manos.

Naces de un vivir subalterno,
tu sangre es cosquilleo
que exhala la futilidad en
el misterio de dar vida,
sin importar las otras vidas.

jueves, 5 de julio de 2007

Reflexiones Mortuorias...

I

Preguntarse ante otro: ¿de qué manera aquieta en sí el deseo de ser Todo? ¿Sacrificio,

conformismo, trampas, poesía, moral, esnobismo, heroicidad, religión, rebelión, vanidad, dinero?

Geroges Bataille en L' experience itérieure

II

Sin tratar de ver en ello algo más que una coincidencia, no puedo dejar de observar la precisión

con que ese encuentro de símbolos responde a lo que para mí es el sentido profundo del suicidio:

llegar a ser, al tiempo, uno mismo y el otro, varón y hembra, sujeto y objeto, lo matado y lo que

mata - única posibilidad de comunión con uno mismo.

Michel Leiris, en L'âge d'homme

III

Él presiente con claridad que, en esa ignoracia, la idea de morir ha sido arrastrada, y cuando,

mediante cierto deslizamiento de las palabras, ella le da a entender, combatiendo doloridamente

con lo que desconoce, que es como si se hallase privada de finalidad y que, si tuviese que morir,

sólo podría hacerlo por la muerte de él, le parece que ese pensamiento pertenece al juego de la

ignorancia entablado entre la palabra y la presencia.

Él habla de la cuestión, la palabra no traiciona la ignorancia.

Maurice Blanchot, en L'Attente l'Oubli

Proverbio...

Güerita verde limón, dame de tu menstruación, para hacerle una piscina, a mi corazón...

domingo, 1 de julio de 2007

A su criterio...

La revista La compañía, distribuida por editorial gandhi, entrega mensualmente la lista de los 12 libros más vendidos a lo largo del mes. Así, hago puntual recopilación de la vendimia artística mexiana:

12. Zapata, Pedro Ángel Palou

11. Inés del alma mía, Isabel Allende

10. Juárez y Maximiliano, Armando Fuentes Aguirre

9. El candidato, Jorge Bucay

8. Pancho Villa, Paco Ignacio Taibo II

7. La sombra del viento, Carlos Ruíz Zafón

6. La catedral del mar, Ildefonso Falcones

5. Quiúbole para hombres, Gaby Vargas y Yordi Rosado

4. Corsarios de Levante, Arturo Pérez-Reverte

3. El perfume, Patrick Süskind

2. México ante dios, Francisco Martín Moreno

1. 2 de julio, Carlos Tello Díaz

Yo, que en el Este (Iztapalapa) aprendí la lección de Enrique Serna (Miedo a los animales), prefiero abstener mi viperina opinión, ¿ustedes?

Mal lector...

Hace poco, y como parte de las totalitaristas tendencias críticas estadounidenses, apareció una obra bastante pretenciosa; cuyo propósito principal fue determinar las 10 mejores novelas "de la historia".
Muestra desafortunada de que la calidad literaria tiende a cuantificarse cual moneda de cambio, y los juicios se refugian en modelos preconcebidos y sumas de recursos.
Hace poco, fui cuestionado respecto mi criterio para evaluar un buen texto literiario, un desafío interesante para un efímero escritor.
Decidí, por principio, deshacerme de metodologías y burlar términos de conformismos.
La reflexión "crítica" me condujo a la revisión de dos poemas: Piedra de sol (Fragmento), de Octavio Paz, y Cantos de abandono (Fragmento), de Efraín Hueta.
El poeta y Premio Nobel de literatura, propone una busca poética altamente estilística, y recorre los días y los cuerpos a patitir de una serie de imágenes profundamente desbocadas, en flujo, sin escalas:

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus ministros paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal rocas y pájaros
bajo la ley del mediodia absorto

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colobrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,...

Ahora bien, Huerta desarrolla su poema en la quietud de la soledad tangible y metafórica de cada uno de sus versos:

Ella hace el canto primero del abandono
en lo alto de risibles templos,
en las manos vacías de millones de hombres.
En los cuartos donde el deseo es lodo
y el desprecio un pan de cada noche.

Ella es mi propio secreto,
lo invisible de mí mismo: mi conducta
en la carne de los jardines, en el alma de las playas
cuando hacia ellas voy con las manos cantando.

Mi voz es el resumen de todos los insomnios,
mi adolescencia mediocre y sencilla
como una ceniza palpitante.

No lloraría por mi fortuna finalmente enterrada
ni por un sueño herido sentiría fina tristeza,
pero sí mi voz oculta para siempre,
mi voz como una perla abandonada.

Para sorpresa de muchos lectores, mi voto de calidad (a pesar de la certeza crédula de calidad en ambos casos) es para Efraín Huerta. Mi proceder calificativo sencillamente se basó en una impresión; prefiero la literatura cuya posibilidad estética no termine por anular lo propiamente humano. Los ejercicioes estilísticos, son acaso la forma depurada de la literariedad, pero la busca de la perfección compete al crítico estructuralista.
Prefiero, a la usanza del paria, viajar ligero y afirmar que Paz encabeza la busca estética más importante de la poesía mexicana, pero su busca humana, su busca verdaderamente animal no me aparece.
Huerta, hace del dolor la etiqueta humana de su obra, cada imagen es imperfecta, sufrida, lenta.

He ahí una ejemplificación banal de mis criterios, a opinar...

lunes, 25 de junio de 2007

Esa amarga estridencia.

Lo furioso lo verdaderamente animal
que me sostiene, lo que me aguarda en pie
con el rencor crecido, esto como de hueso,
como dientes que se muerden
después de haber mascado el polvo,
esto de sangre, esto de grito ahorcado
como un aullido en la garganta,
esto como un muro, como un sollozo
largo de noches sin hogueras, lo animal,
lo verdaderamente bronco que me duele en los ojos.

Dije que el mar es algo así como esa diaria muerte
de mi cuerpo. Hoy me sale lo bronco
y me revuelvo, hoy me sale lo herido
y me desgarro - perdón por esta forma
de amargura, pero es que hoy
de muy dentro me sale lo animal desbocado,
la verdadera furia que me empuja:
esto de maldecir espinas por la boca
lo formalmente triste,
lo exactamente amargo como el llanto.

Ahora me vulevo y me despido y me regreso.
Voy a buscar mi sombra entre la sombra,
porque mordí sin tiempo un corazón de niebla,
y lo bronco,
lo verdaderamente animal que me sostiene
está dolido.

Estancias

UNA palabra está allí.
El miedo está detrás de la palabra.
El gesto está delante.
Y alrededor está el silencio,
como un ropaje demasiado ajustado.

Nada ni nadie se adelanta.
Algunas sombras rondan cerca.
Algo parecido a una llovizna
inventa un mínimo roce,
un roce sin necesidad de copartícipe,
porque el espacio es roce.

Nada ni nadie se adelanta.
Pero surge de pronto
algo más reciente que el silencio,
menos compacto que una sombra:
surge de pronto otra palabra,
que se enlaza con la primera
y juntas inauguran un roce diferente,
otra forma del espacio.
Y por ahí se marchan ambas
olvidadas de todo,
salvo quizá del seno o paraíso
anterior al lenguaje.

¿Pensando en escapar del tránsito?

Hora extraña.
No es
el fin del mundo
sino el atardecer.

La realidad,
torre de pisa,
da la hora
a punto de caer.